El mundo se está enfrentando a una pandemia que pone en jaque a nuestras sociedades, un virus azota las vidas humanas y a los Estados, un enemigo invisible que fue el enemigo menos esperado y para el que menos preparados estábamos. Mientras estamos en un ambiente de violencia entre los países, donde Estados Unidos en enero asesino a sangre fría al General Soleimani de la República Islámica de Irán, donde la República Popular China está en una guerra económica contra Estados Unidos, donde Venezuela sigue resistiendo a pesar de todas las adversidades que le impone este mundo y donde, y esto es lo más preocupante que había acontecido hasta el momento antes de la guerra contra el virus, el medio ambiente está al borde del colapso o ya colapsado debido al sistema capitalista de producción que con el intento de maximizar la producción y de superproducir mercancías para los mercados y para generar ganancias para las elites no le interesa el planeta, sus plantas, sus animales, y a su vez, la vidas humanas vilmente explotadas estructuralmente en este sistema de miseria, violencia sistemática, exclusión y desigualdad.

Colaboración de China con Venezuela

Es dentro de este panorama preocupante, que un nuevo tipo de coronavirus, el COVID-19, está en la mirada de todos los países del mundo, los cuales tienen gran preocupación por la expansión de este virus, que ya en estos días, se les ha ido de las manos a gran cantidad de países, los cuales gran parte son las grandes potencias occidentales. Este virus, para mala suerte de la humanidad, surgió en la República Popular China, el país con más población mundial, con sus 1600 millones de habitantes. El COVID-19 infectó en gran medida a la provincia de Hubei, principalmente a la ciudad de Wuhan, se esparció por toda la nación china y se presentó como una de las mayores amenazas para el Partido Comunista Chino desde su fundación, el cual tuvo que tomar medidas radicales y drásticas de prevención para poder parar a este virus en un país que tiene en términos poblacionales las peores condiciones para la propagación de cualquier enfermedad contagiosa. El Partido, es decir, el Estado Chino, con sus armas fundamentales, la salud, la policía y el ejército popular, y con medidas estatales que caracterizan a los países de corte comunista, puso en marcha una contraofensiva con el COVID-19, con una cuarentena drástica que la población en su mayoría siguió al pie de la letra encerrándose en sus casas y utilizando las herramientas preventivas que el Estado garantizaba a los ciudadanas y ciudadanos chinos, tales como los barbijos que pudimos ver en los medios de comunicación donde toda la población china utilizaba estos medios de prevención  y que fueron repartidos en su mayoría por el Estado Chino. Fue así que hoy en día China tiene 82000 infectados de 1600 millones de habitantes que posee la República Popular. Está claro que sin estas medidas y sin el control que el Estado Comunista Chino tiene sobre la población y sobre los recursos y derechos básicos, la por aquel entonces epidemia del coronavirus hubiera traídos consecuencias mucho más grandes a las que se ve azotada ahora la nación china, que, sin dudas, después de pasada esta pandemia mundial, sufrirá los efectos económicos como todos los demás países. Esto nos demuestra que el Partido Comunista Chino, y la población china en general, poseen una ética humana distinta a la del occidente capitalista. Esta nación no dudo en relegar lo económico y lo individual para poner todo el esfuerzo en el sistema de salud público para proteger a toda la población, a los millones de ciudadanas y ciudadanos chinos que ahora están siendo salvados de la pandemia gracias a al Estado Chino, al Partido Comunista Chino, y a la ética colectivista, solidaria y humana que caracteriza a esta nación que fue refundada por Mao Tse Tung.

Médicos Cubanos llegan a Italia

En la primera quincena de febrero, ya el mundo estaba con la noticia de que China estaba siendo azotada por un nuevo tipo de coronavirus, recuerdo con gran claridad que en ese momento estaba yendo a trabajar al campo de mi tío abuelo con mi tío llamado Walter, el cual siempre se destacó por sacar discusiones de toda una gama de temas, es una persona formada intelectualmente en todos los sentidos, y estaba preocupado por la expansión de este virus. En esa conversación que teníamos a diario sobre este tema, siempre se obstruía o interrumpía porque yo me desconcentraba jugando a un juego en mi celular, paradójicamente ese juego era el Plague Inc, que consiste en expandir una pandemia con el mundo y acabar con la humanidad, algo muy tétrico si lo miramos hoy en día. Y era en esos momentos donde se interrumpía la conversación que mi tío me decía con un tono claramente marcado de preocupación “deja de jugar ese juego, no seas boludo”. Más allá de mi alienación ante ese juego que jugaba a diario, la preocupación de ambos por la pandemia que podía llegar a acontecer era mutua y prematura, algo que lamentablemente tendrían que haber tenido casi todos los presidentes del mundo. Nuestra preocupación fundamental es que este virus había surgido en la República Popular de China, y que, además de las características que ya mencioné, como la cuestión poblacional de la nación china, hay otra más, y es que China es una de las dos mayores potencias del mundo, este mundo que hoy en día está marcado en todas sus raíces por la globalización, y es en estos momentos cuando veíamos con mi tío la gran facilidad con que un virus se puede propagar por nuestras naciones, es decir, dialécticamente nuestro mundo globalizado necesita de las relaciones entre países, pero es esta relación muy estrecha que permite que un virus de esta característica se transmita de esta manera, y así sucedió.

Quiero detenerme ahora en este mundo globalizado y hacer la siguiente pregunta ¿Por qué el virus se expandió con tanta facilidad? La respuesta más rápida que podemos plantear es justamente la globalización que caracteriza a nuestro mundo, que ha acortado las distancias (que con nuestros transportes parecen ya no existir en términos temporales), que ha llevado relaciones económicas, sociales, culturales, políticas, filosóficas y éticas hegemónicas propias del sistema capitalista a todos los rincones del mundo, a todos los países, que cumplen cada uno una función determinada en estas relaciones, ya sea como potencia, como sometidos o esclavizado por esas potencias, o como países libres, todos ellos relaciones de alguna u otra manera, de amistad o enemistad. La materialización de esas relaciones quiero ejemplificarlas en el comercio y el intercambio cultural que se da en el turismo de los demás países relacionados. Ahora bien, volviendo a la expansión de la pandemia, China desempeña en estos dos ejemplos un rol muy activo en el mundo, tanto en las relaciones económicas como culturales con los países, redundando todo esto en que todos los caminos llevan ella. Y es aquí donde podemos encontrar otra respuesta, en que todos los países se relacionan con China, y fue justamente esta relación constante y la falta de prevención, inteligencia y “viveza” de los presidentes y los Estados de Europa, que fue el epicentro de la pandemia hasta hace poco, que permitió la gran y masiva expansión del virus en esos países, que aun teniendo miles de infectados no tomaron medidas de cuarentena donde, por ejemplo, eventos como el futbol seguían su continuidad, lo más lamentable de este ejemplo es el Atalanta vs Valencia, que termino expandiendo en forma abominable al virus por la ciudad de Bérgamo que hoy en día tiene cientos de muertos. Y ahora nos encontramos con cientos de miles de infectados en el “primer mundo” y miles de muertos, porque no tomaron medidas a tiempo para frenar la expansión del virus, le restaron importancia y ahora tenemos a países como España o Italia que se les fue de las manos el control y donde su sistema sanitario rebalso, se saturo, siendo mortal para médicos e infectados. Quiero hacer mención a el país europeo que hoy tiene solo casi 5000 infectados (numero bajo si lo comparamos con el resto de Europa) que es Rusia, que de la mano del presidente Vladimir Putin, en febrero ya tomó medidas como el cierre de fronteras con China porque sabía lo que se avecinaba. Pero lo que le sucedió al continente europeo no termino en Europa mismo, ya que, si todos los caminos llevan a China, también llevan a Europa en términos de turismo o de relaciones económicas y políticas, y es así que con este mundo globalizado sin distancia o con distancia cortas el virus que se asentó de una manera perturbadora en Europa como ya se mencionó, y se terminó de expandir por el resto del mundo, quedando solo poco rincones del planeta en pie que todavía no están infectados, podemos concluir entonces que, nuestro mundo como lo conocemos y el COVID-19 necesitan de algo idéntico para subsistir, la globalización del sistema capitalista.

Una de las ultimas regiones a donde llegó el virus y la pandemia fue América Latina, que tuvo la suerte de tener la experiencia previa de los demás países azotados por el virus para poder actuar. No obstante, no todos los mandatarios aprovecharon esa oportunidad de tener errores y aciertos previos de otros Estados. Quiero nombrar primero a los países que considero tomaron medidas desacertadas o fuera de tiempo, estamos hablando de Ecuador, Colombia, Brasil y Chile, que hoy son los países que más infectados y muertes (Chile posee pocas muertes, cabe aclarar) tienen bajo sus hombros. A estos países los caracteriza que sus presidentes poseen los mismos pensamientos políticos, la misma ideología y política económica, todos ellos son gobiernos neoliberales aliados a los Estados Unidos, con discurso anti política desde la política misma (algo muy hipócrita y demagógico) que desacreditan al Estado el cual para ellos debe ser achicado y donde la economía debe seguir las misma recetas ortodoxos de siempre que solo sirven para unos pocos (ejemplo de esto es la desigualdad chilena que desencadeno las protestas y resistencias del año pasado). Más allá de estos gobiernos neoliberales, no debemos olvidar al gobierno progresista de México, el cual le restó importancia al virus y entrara en las mismas crisis que los países arriba mencionados, todo esto por no tomar medidas a tiempo o por restarle importancia. Los resultados más dramáticos de estos errores son los muertos en las calles de Ecuador, los miles de infectados en Brasil que cuenta con un presidente liberal que le decía al virus “gripecita” y que ahora acarrea bajo si una crisis sanitaria e institucional que le ha costado perder el mando del gobierno. Pero no todo es tormentas y sombras en nuestra región, también hubo gobiernos que tomaron las medidas a tiempo y que con Estados fuertes e interventores lograron contener al virus y poder salvar la vida de su población, estamos hablando de Venezuela, Cuba, Uruguay (que si bien entro Lacalle Pou que es de derechas supo contener el virus con un Estado fuerte, legado de años de gobierno del Frente Amplio) y Argentina. Este último tuvo un gobierno y un presidente que pensando en el otro, en cada uno y cada una de los argentinos y las argentinas, con 56 casos confirmados en el país tomó medidas rápidas como la cuarentena impartidas para todo el país que permitieron frenar y aplanar la curva ascendente del virus. Hubo también errores, como la desorganización en el momento en que las personas fueron a cobrar jubilaciones y planes sociales, que termino siendo un gran error, pero que no por eso no deba ser admitido, error que fue la oportunidad para aquellas personas que estaban esperando un error de Alberto Fernández para poder criticarle y llenar de odio a la sociedad. Cuando debíamos estar unidos más que nunca, los fanáticos de la grieta la volvieron a poner sobre la mesa, demostrando que esta última, no desaparecerá nunca de la sociedad argentina.

Además de América Latina cabe mencionar otro país del continente americano que hoy en día posee 300.000 casos confirmados, y ahora se transformó en el epicentro de la pandemia, estamos hablando de Estados Unidos. La situación se descontrolo completamente, Donald Trump, el presidente de esta nación, le resto gran importancia al virus, al igual que, por ejemplo, su homologo Bolsonaro, y cuando decidió elegir entre la economía y la vida humana, eligió a la primer por sobre la segunda, en un país donde las condiciones particulares del sistema de salud, que es privado, no ameritaba a esta elección, ya que tenemos ejemplos de personas que no tenían recursos para hacerse test para corroborar si tenía COVID-19 y terminaron falleciendo de este virus. Por ultimo cabe decir que la competencia característica del capitalismo se manifiesta en Estados Unidos, la falta de solidaridad termino causando que, por ejemplo, llevó a que los mismos estados del país compitan para poder obtener los recursos para la prevención y para enfrentar al virus. La bandera de este imperio en decadencia, el individualismo, es una herramienta ambigua para combatir a esta pandemia, pero también se demuestra que no es una herramienta que sirva para la vida.

Luego de lo dicho y lo que nos muestra el panorama internacional podemos sacar varias conclusiones de esta pandemia que seguirá azotando al mundo y que, en mi opinión, cambiará las relaciones y las maneras de hacer economía y política, y cambiará también la manera que tenemos de relacionarnos como seres humanos. Para empezar, podemos decir que, aunque parezca poco científico, cabe mencionar que los cientos de películas que muestran al occidente con Estados Unidos a la cabeza salvando al mundo terminó siendo una utopía, una ilusión, una fantasía que terminan demostrando que la única verdad es la realidad. En esta realidad Estados Unidos es el país que más dificultades está teniendo, que luego de que su presidente dijera “el virus chino” ahora es el que está recibiendo ayuda de China y de Rusia, que la “solidaridad” de la OTAN entre sus miembros no existe, ya que estos están compitiendo y entrando en conflictos para obtener material sanitario. Esta realidad muestra a los países más asediados y criticados por el mundo occidental y capitalista, están siendo solidarios con ellos, pongamos de ejemplo a la Cuba socialista que con su ética comunitaria y solidario envía brigadas de médicos para ayudar a las naciones, como Italia, que en su momento justificaron el bloqueo hacia la isla. En este sentido el pueblo cubano continúa siguiendo el legado de Fidel que en su momento dijo que ellos “mandan médicos, no bombas”. Debemos mencionar también a Rusia y China, que entienden que el virus no tiene bandera, y encabezan los esfuerzos para combatir a la pandemia, enviando personal, material e información a todos los países para que puedan vencer al virus. Y una mención especial debe tener Venezuela, que, a pesar de la situación de ese país, el gobierno de Nicolás Maduro envió ayuda médica a Colombia, a pesar de que su presidente Iván Duque, hace esfuerzos combinados con Estados Unidos para intervenir en el país. Además de estos aspectos donde el occidente capitalista neoliberal no salva al mundo, sino que necesita ser salvado por aquellos que siempre combatieron, esta pandemia nos demostró la importancia de un Estado presente que garantice salud, educación, trabajo y otros servicios públicos para el bienestar de los pueblos, donde no entra un individualismo que es una característica innata del sistema capitalista. Ha demostrado la importancia del personal médico, que hoy en día son nuestros héroes en la lucha contra la pandemia, y no debemos olvidarnos de los proveedores de alimentos, bomberos, policías y personal del ejército que hacen esfuerzos también en esta guerra. El mundo necesita nuevas relaciones, nuevas mentalidades, un nuevo sistema solidario, comunitario y desde la otredad donde no tiene que haber lugar para los especuladores y los emisarios del capitalismo salvaje, porque si hay algo que nos ha enseñado esta pandemia, es que como dijo el Papa Francisco “nadie se salva solo”.

Iñaki Martinez Secchiano