“Para que todes se enteren,
cuando una mujer avanza
el machismo retrocede
y crece la organización”

 


En un contexto nacional donde el ajuste lo pagan en mayor medida las trabajadoras, donde la Ley IVE sigue siendo una deuda de la democracia, donde los femicidios no disminuyen, donde la Iglesia pone en  discusión leyes que garantizan la igualdad en la diversidad como la ESI; se llevó a cabo el pasado fin de semana el 33º Encuentro Nacional de mujeres.

Trelew se tiñó de verde y violeta, colores ícono de la lucha del feminismo. Miles de mujeres y disidencias organizadas y empoderadas llegaron desde lo largo y ancho del país, con sus agrupaciones de base, amigues, compañeres para decir presentes. De los relatos de ellas se desprende que muches vendieron comida, hicieron rifas, organizaron con quiénes quedarían sus hijes y familias, otres viajaron acompañadas de elles. Todas convencidas de que ninguna voz puede quedar fuera del multitudinario encuentro que nos sigue empoderando a las mujeres año tras año.

Participar del ENM permite entender cómo la construcción de poder desde los feminismos se aleja totalmente de otras lógicas de construcción de poder, como por ejemplo, la de los partidos políticos o la de los sindicalismos. En este encuentro la voz de todas la mujeres sean cis o trans, hetero, bisexuales o lesbianas vale por igual, de una forma totalmente horizontal y sin censuras ni tabúes.

En el Encuentro, la voz de la Comisión Organizadora es una más que se suma a las miles de voces de las mujeres reunidas. Este año, esta idea cobró importancia en la disputa por la nominalización del encuentro.  Tras la solicitud de las mujeres de las comunidades originarias de cambiar el nombre a Encuentro Plurinacional reconociendo así a sus raíces y ancestras, las organizadoras del ENM consideraron pertinente seguir preservando el lema de Encuentro Nacional “ya que el evento se realiza en Argentina”.

Ante esta decisión desacertada y racista, basada en no reconocer la diversidad, durante la multitudinaria marcha de cierre, las mujeres enarbolamos banderas y cantos al grito de “Plurinacional”. La Comisión Organizadora del ENM que abriría la multitudinaria marcha, tuvo que desplazarse hacia atrás y ceder espacio a las mujeres originarias, quienes encabezaron la marcha por solicitud en una de las resoluciones del taller Nº40 Mujeres de los pueblos originarios.

Todas las voces son importantes y el consenso es el eje vertebrador de los debates y resoluciones. Los talleres son reflejo de esta dinámica. Tal como expuso, en una entrevista para medios de comunicación de Chubut, una de las organizadoras del ENM:

Los talleres son el corazón de los Encuentros. En estos participamos todas. Son democráticos, horizontales y pluralistas. Rompen con lo que nos acostumbran a ver, donde algunxs hablan y otrxs solo escuchamos en silencio. Los talleres son soberanos, lo que se discute pertenece solo a las mujeres que participan del mismo. Tienen como modalidad el consenso, para garantizar que todas podamos expresarnos, no se vota.

Cada taller tiene una coordinadora, que tiene la tarea de ordenar el debate y garantizar que todas las voces puedan escucharse. También se eligen secretarias que escriben todo lo que se discute en el taller para después armar las conclusiones.

Cuando termina el encuentro la comisión organizadora publica las conclusiones de todos los talleres y son entregadas en el siguiente encuentro.

Los talleres nos permiten descubrir que no estamos solas, que podemos juntarnos para dejar de lado nuestros sufrimientos y cambiar la realidad de nuestro país.

Estas palabras expresan un sentir generalizado. Los talleres son quizá ese espacio de encuentro donde la otra cuenta su historia, sus vivencias, sus preocupaciones. Mientras nuestra mirada no juzga sino que se reconoce en ese relato.

Es mágico y estar ahí permite entender por qué no puede haber hombres allí, la sororidad es nuestra y se hace presente todo el tiempo. Ninguna mujer que se encuentre al lado de un hombre que desconoce completamente va a contar la historia de su abuso, o la violencia que sufrió. Sin embargo, sí contamos nuestras experiencias ante mujeres que desconocemos ¿Por qué? Hay muchas e interesantes respuestas, creo que esto sucede porque somos el género oprimido históricamente y en esa opresión nos hermanamos, nos comprendemos, no nos callamos entre nosotras. Se trata de un espacio que debe ser de las mujeres y para las mujeres. En este lugar,  encontramos estrategias colectivas de acompañamiento y de construcción de poder que nos permiten seguir desnaturalizando, deconstruyendo y rompiendo las cadenas del patriarcado.

A diferencia de las ideologías partidarias o sindicalistas donde prevalece la lógica verticalista a la hora de tomar decisiones dado que históricamente los líderes no han deconstruido su machismo y por tanto, desconocen o deslegitiman otras lógicas de construcción del poder; el feminismo es transversal y plural.

A lo largo de la historia de los encuentros, son muchas las discusiones que hemos dado y todas llevaron intensas y acaloradas discusiones, pero siempre mediante el consenso arribamos a resoluciones que atienden a desnaturalizar el machismo. Un claro ejemplo es que luego de las discusiones sobre el ser mujer, las mujeres trans hoy marchan a la par, todas reivindicamos sus luchas y acompañamos su marcha.

Si bien, las mujeres hemos logrado avanzar en leyes que aseguran derechos igualitarios, hemos instalado prácticas y hábitos feministas en el seno de nuestra sociedad; siguen siendo amplios, diversos y necesarios los debates que seguimos dando entre nosotras. Son grandes los derechos que falta conquistar y grandes las prácticas y hábitos del patriarcado a seguir desnaturalizando cotidianamente. En este sentido, el ENM se torna en un espacio de encuentro y acción que debe seguir creciendo cada vez más.

Indudablemente el feminismo constituye una voz colectiva de acción en la que todas nos reconocemos para prender fuego e incendiar el patriarcado. Noelia, una de las compañeras autoconvocadas con quienes pude hablar expuso: “Es hermoso ver como ahora, ustedes las jóvenes no se callan más” A lo que le respondí “Eso es gracias a ustedes, las abuelas y madres que nos enseñaron a gritar todo lo que nos pasa”.

Hace tiempo que entendimos que “lo personal es político” y por eso, las discusiones de los feminismos llegaron para colarse en lo más hondo de la sociedad y quedarse ahí molestando, haciendo ruido y transformando.

Autora: Soledad Echandía

Trabajadora de la Educación Pública, Secretaria de Géneros y Diversidad del SUTEBA Lobería, Militante de Orgullo Colectivo de Géneros y Diversidad