El Sábado 25 de Noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres, la Plaza Central de nuestra ciudad se vistió de violeta, el color de la lucha feminista, que es la lucha por la igualdad y la libertad, para transformarse en el escenario de una jornada de sensibilización organizada por “Orgullo Colectivo de Géneros y Diversidad”, espacio de encuentro y construcción colectiva que procura la participación activa y democrática de los ciudadanos y las ciudadanas con vistas a hacer de Lobería una sociedad cada vez más igualitaria y respetuosa de la diversidad, libre de cualquier forma de discriminación y violencia, donde todos y todas ejerzamos efectivamente nuestros derechos y luchemos por nuevas conquistas.

En este marco, recorrimos las calles compartiendo folletos que proclamaban ¡Vivas nos queremos! y explicaban las distintas formas en que se manifiesta la violencia hacia las mujeres, pintamos una bandera con la frase “¿Cómo se mata a una sola de nosotras sin matarnos a todas?, lema de la jornada, llevamos a cabo una radio abierta mientras las canciones que acompañaban nuestras lecturas llenaban de sentidos nuestro encuentro y, mediante la técnica del cadáver exquisito, reflexionamos colectivamente sobre las situaciones que, en nuestra vida cotidiana, se constituyen como expresión de la violencia machista, elaborando como resultado el siguiente escrito:

Decimos NI UNA MENOS cuando me dicen marimacho si me gusta jugar al fútbol;
Decimos NI UNA MENOS cuando nos condenan por ser libres;
Decimos NI UNA MENOS cuando me dicen que mi pollera es muy corta;
Decimos NI UNA MENOS cuando preguntan por qué andaba sola caminando en la calle de noche, o en bicicleta;
Decimos NI UNA MENOS cuando me quieren manejar el sueldo;
Decimos NI UNA MENOS cuando ante el mismo trabajo, la remuneración es diferente a la del hombre;
Decimos NI UNA MENOS cuando me preguntan cuántos hijos tengo y sino, para cuándo y creen que el único plan de vida para una mujer es ser mamá;
Decimos NI UNA MENOS cuando vestimos a las nenas de rosa y a los nenes de celeste;
Decimos NI UNA MENOS cuando consideramos que el lenguaje en masculino no nos incluye;
Decimos NI UNA MENOS cuando nos tratan de débiles y nos la hacen creer;
Decimos NI UNA MENOS cuando nos obligan a competir entre nosotras;
Decimos NI UNA MENOS cuando creen que si soy lesbiana o trans quiero ser varón;
Decimos NI UNA MENOS cuando se naturalizan los roles de género;
Decimos NI UNA MENOS cuando en una discusión me mandan a lavar los platos;
Decimos NI UNA MENOS cuando hacemos una denuncia y no nos escuchan;
Decimos NI UNA MENOS cuando nos piropean en la calle;
Decimos NI UNA MENOS cuando nos matan por todo esto.

Y por todo esto, sabemos que todos los días deben ser días de lucha, de transformación, de construcción colectiva.
Porque nos queremos vivas y libres de expresarnos y decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas y, para eso, debemos romper con el sistema patriarcal que nos oprime a diario, que nos dice cómo debemos pensar, cómo debemos vestirnos, cómo debemos comportarnos y que justifica la violencia hacia nosotras si nos corremos de esas reglas, de esas normas.

Porque cientos de mujeres en nuestro país ya no pueden luchar, porque las mató un hijo sano del patriarcado. Porque otras no pueden hacerlo por miedo.
Porque estamos convencidxs de que si tocan a una sola mujer, si los derechos de una sola mujer son vulnerados, si matan a una sola mujer, nos tocan, nos vulneran, nos matan a todxs.

Por todo esto, ¡revolucionemos nuestras calles, nuestras plazas, nuestras paredes, nuestras casas, nuestras camas, nuestros trabajos, nuestras instituciones y organizaciones, nuestros medios de comunicación, nuestra comunidad!

Para que llegue el día en que no tengamos que volver a decir NI UNA MENOS…