Fue el día mas frío de este mes, caía la tarde pero eso no importó para nada, la convocatoria fue masiva. No fue bronca, no fue capricho, no fue porque sí. Fue indignación.

Eramos miles y miles lxs que decidimos decirle NO al fallo de la Corte Suprema, habilitando el 2×1 para los genocidas como una nueva forma de impunidad. Banderas, carteles, pañuelos blancos atados al cuello, las voces que se alzaban cantando. No fue solo en Plaza de Mayo, fue en todo el país, fueron en otros países también.

Tienen que saber que la memoria no se toca, que no vamos a perdonar. Lo que hicieron fue un retroceso que no respeta la democracia. Nolasco, Rosatti y Rosenkrantz, tienen que renunciar, no se toleran retrocesos así.

En la tarde del 11 del corriente mes, en la ciudad de La Plata, el Polideportivo de la Facultad de Humanidades se colmaba de personas mayores, niños, juventud. Estábamos ahí reunidos por un motivo, esperábamos a la Presidenta de la República Federal de Brasil, destituida por un golpe de estado (“un golpe machista” como ella lo denomina), Dilma Rousseff, convocada a dicho lugar para recibir el Premio Rodolfo Walsh otorgado por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata.

Durante el acto, la incansable luchadora activista por los derechos humanos, la Madre, Hebe de Bonafini le hizo entrega del pañuelo blanco en memoria de los 30.000 desaparecidxs.

La decana de la facultad Florencia Saintout, la condecoró por su trayecto, su compromiso militante y la coherencia en los principios. Las dos grandes mujeres en el escenario agasajaron a Dilma, porque después de soportar la cárcel, la tortura y casi la muerte, con toda su grandeza llego a ser Presidenta siendo una gran mujer.

Dilma no olvidó que ella sufrió el juicio político que la llevó a dejar su mandato, tampoco se olvidó de nuestra presa política, pidiendo la total libertad de Milagro Sala. Claro que sí, esta mujer me recordó a su amiga, como ella la llama, hablo de Cristina. Ambas trabajaron por la inclusión social, en la inversión social, en puestos de trabajo y en la educación.

Durante estos días intensos, sentí que el pueblo no esta dormido, saben que les mintieron y no pueden negarlo. No voy a dejar de meter en tema la lucha de nuestrxs docentes, ni del paro histórico, ni de la oferta salarial. La lucha continua compañerxs, y la van a ganar.

Se que en estos tiempos difíciles hay que seguir resistiendo, no queremos mas impunidad, porque tenemos memoria, sabiendo la verdad, pidiendo justicia. No nos han vencido.

 

Sobre el reconocimiento la decana afirmó:

“Este premio no es neutral –empezó Florencia Saintout–, está del lado de los que luchan y no de los que lloran. Es un premio para los que, como usted, están del lado de los humildes, es un premio para aquellos que no se arrodillan, para los que no claudican, lleva el nombre de Rodolfo Walsh y con él, el de los 30 mil queridos compañeros desaparecidos”

Sobre la época de lucha, Dilma dijo:

“Hoy recordé toda mi vida. Cuando estaba en la cárcel en los ’70, sabíamos que había lucha aquí, en La Plata, porque una compañera que estaba prisionera había estudiado aquí y nos decía que era un centro de lucha. Y de aquí es también una persona, que siempre me impresionó y a la que yo calificaría de extraordinaria líder latinoamericana, Cristina Kirchner.” Y redoblaron las consignas y los bombos: “¡Patria sí, colonia, no!”.

Sobre el presente y el futuro inmediato:

“Podemos salir profundizando el proceso democrático –indicó–, queremos ampliar todo el espacio democrático posible, se han movilizado las mujeres, hubo un paro general en todo el país por primera vez en 19 años y vamos a elecciones con el candidato que más mide en las encuestas: Lula.”  Al final volvió a puntualizar los peligros: “La segunda etapa del golpe es impedir que participemos en las elecciones del 2019 y destruir a Lula”.