Porque no quiero bailar, festejar y jugar si se me vienen a la mente los rostros de cientos de mujeres que no pueden hacerlo porque las mataron; si sé que una mujer muere cada 18 horas mientras el Estado destina cada vez menos recursos para la elaboración e implementación de políticas públicas para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres y asistir a las víctimas, o nos mete en cana por abortar o por decir lo que pensamos libremente.

No quiero cambiarme el look y pasar un buen rato entre mujeres mientras veo y escucho a diario a cientos de mujeres que denuncian que las cagan a palos, las violan, las amenazan, las encierran, las aíslan y, mientras algunxs no le dan pelota, otrxs le preguntan “¿qué hiciste para que te hagan eso? o ¿por qué no lo dejas y te vas?, ¿no te gustará que te peguen?, ¿cómo vas a ir a ese lugar?, ¿qué tenías puesto? ¿cómo te vas a meter con un tipo así? o ¡no lo puedo creer de él que es tan simpático!. Y los medios titulan que un nuevo “crimen pasional” se llevó la vida de una de nosotras.

No quiero que me regalen flores, bombones o lo que sea mientras en nuestros laburos nos pagan menos que a los hombres sólo por ser mujeres, nos precarizan o no nos contratan y nos rajan por tener pibxs; mientras nos dicen que nos embarazamos para tener planes, o tenemos que fumarnos que nuestros jefes y/o compañeros nos digan lo que se les canta, no nos dejen hablar o en cada discusión nos manden a lavar los platos.

No quiero que me digas que entendes nuestras luchas y las acompañas si te crees re bueno y revolucionario porque me “ayudas” a cuidar a lxs pibxs, a planchar, a limpiar la cocina. Si cada vez que le pase algo a un/a niñx se van a preguntar dónde estaba la madre, qué hacía que no lx estaba cuidando; si en cada reunión de padres o evento en la escuela me van a llamar a mí; si en cada accidente de tránsito o cuando una persona se manda una cagada manejando un vehículo vas a suponer que era una mujer.

No quiero que me deseen un feliz día si tengo miedo de salir sola a la calle o tengo que pensar mil veces qué ponerme por lo que me van a decir o lo que me van a hacer, porque algunos tipos no sólo creen que me gusta que me piropeen sino que tienen el derecho a hacerlo porque llevo un escote o una pollera corta.

Si en cada encuentro familiar me van a preguntar cuándo presento al novio, cuándo me voy a casar, cuándo voy a tener hijxs, pero se van a horrorizar y me van a decir que “me van a querer igual pero…” si el novio es novia, si tener hijos no es mi decisión, si estoy convencida de que puedo realizarme como mujer de muchas otras formas, si no quiero ser esa “gran mujer que está detrás de un gran hombre”.

Por todo esto, yo no festejo, porque no hay ningún motivo para festejar, pero hay muchos para salir a la calle, unirnos, gritar, reclamar, denunciar. Reivindicando a aquellas que dieron su vida por la conquista de derechos, expresándonos por aquellas que ya no pueden hacerlo, por las que pueden pero aún no se animan a enfrentar al machismo que nos mata, para construir conciencia colectiva. Porque no están matando, violentando, vulnerando. Porque a mí no me gusta callarme para estar como ausente.

Porque hoy, y todos los días, deben ser días de lucha. Porque no quiero que muera ninguna más, porque nos quiero vivas. Pero nos quiero vivas en una sociedad con igualdad de derechos para todos y todas, respetuosa de la diversidad, que rompa con estereotipos, en la que seamos libres para expresarnos y decidir sobre nuestros cuerpos, sobre nuestras vidas, sobre quiénes somos y quiénes queremos ser.

Por eso hoy no me inviten a celebrar, porque voy a estar en la calle, luchando.