Yegua&Groncha no intenta generar un espacio de neutralidad, sabe que es imposible y es consciente de eso. Hay una posición política y se construyó, desde el lienzo del cuerpo de un modelo vivo, una forma estética de plantarse con una visión irónica y llena de sarcasmo: la carnada de la crítica. Los colores, el arte, los lugares comunes, el imaginario, el vestuario: todo se configura en escenas que luego irán a parar al museo de la red. ¿Cuál es el mensaje? De eso depende el ojo que ve y su capacidad de tragar o escupir los doble mensajes, la transgresión del sentido, los juegos de opuestos y las contradicciones. Y es ella, una chica encantadora y sencilla del conurbano la que pone el cuerpo, el ejemplar de la carne argentina. La morocha menudita, de ojos auténticos y apasionada al hablar. “Yo no hablo de mi vida privada, no saben ni mi nombre ni mi orientación sexual. Aunque ya hay algunos que dicen que soy torta, como si eso fuera algo malo”.

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