El intendente de Lobería, Juan José Fioramonti, se refirió recientemente a la obra pública municipal, impulsando la realización por administración y contratación de mano de obra local.

En ese contexto, realizó un comentario desafortunado al afirmar que “no tomamos mano de obra paraguaya”, impulsando así la errada idea de que el problema de empleo es un problema migratorio. Estigmatizando de esa forma a la comunidad Paraguaya. Curiosamente asegura que esta idea se enmarca en un concepto de “Gobierno Popular” cuando en realidad es una afirmación más bien rayana al nacionalismo extremo. Ignorando, quizás, que hay vecinos de nacionalidad Paraguaya que residen en Lobería.

Días antes de esta afirmación, rechazamos desde este medio los conceptos vertidos por el senador Pichetto, afirmamos allí que: “Quienes abrazamos la causa de la Patria Grande consideramos compatriotas a los vecinos migrantes. […]  Un proceso económico y cultural de derecha, que concibe la libertad sólo para el dinero, que abre sus fronteras sólo para lo financiero, que provoca crisis económicas y humanas va a exacerbar la discriminación hacia el migrante, llamamos a prestar atención y organizar repudios sin fisuras a este tipo de declaraciones violentas.”

Relevamos que en el último año se han perdido más de 100 puestos de trabajo tan solo en el sector comercial local, eso sin contar la gran cantidad de comercios que cerraron sus puertas. Transformaron el Pro.Cre.Ar para que solo puedan comprarse viviendas construidas y los índices de actividad en la construcción siguen cayendo, las inversiones no llegan tampoco a Lobería y el parque industrial continua a la espera. Imponen nuevamente un reajuste de servicios e impuestos nacionales, provinciales y municipales que harán resentir aún más al sector comercial y el movimiento de la economía.

Según los últimos números del propio INDEC el índice de desempleo en la provincia de buenos aires superó los dos dígitos después de doce años, no hay un anclaje de realidad entre esta situación y la inmigración de los vecinos de Paraguay, pero este tipo de afirmaciones crecen y se afianzan en el caldo de cultivo de la necesidad, producto de una crisis económica.

Entendemos y compartimos el concepto de obra por administración como la promoción del empleo local, sin embargo no nos queda más que rechazar las declaraciones e interpretar, con buena fé, que tal afirmación ha sido producto de un error. No puede afirmarse que no se contratará a alguien por su nacionalidad, como tampoco por su color de piel, su credo o su orientación sexual.

Llamamos desde aquí a que se impulse el desarrollo económico, a evaluar mejor las políticas llevadas adelante y a no buscar la causa del desempleo en los procesos migratorios.