Primero, establecer un poco el marco del análisis y definir ¿qué es el neoliberalismo? Porque intuyo, por la composición misma de la mesa, que sobrevuela cierto, digamos, prejuicio economiscista. Entonces, señalar que el neoliberalismo NO es un programa económico. ES un proyecto de dominación. Que sirve a los fines de la explotación económica, pero que no se restringe a eso. Y que sí se vale de la dominación política y, crucialmente, cultural.

La discusión que nos compete, entonces, no es económica, aunque la contiene. Es, en cambio, esencialmente política. La discusión es sobre una disputa de poder. Donde el hombre es lo que está en el medio, literalemente, de esa disputa: para ellos, para el neoliberalismo, porque necesitan un hombre sojuzgado, maniatado en su conciencia, sumiso y funcional. Para nosotros, porque lo necesitamos liberado, pleno, protagonista de su destino y, por ende, del destino de nuestra nación.

Y qué es el peronismo, desde el que hoy estamos asumiendo este compromiso de dar o, para ser menos autosuficientes, de ensayar respuestas: el peronismo es la expresión política del proyecto nacional. Es la respuesta argentina. Es el rechazo, diría el general, a las ideologías importadas. […] El peronismo es, entonces, desde aquí, desde la Argentina, como cada proyecto nacional lo es desde cada uno de nuestros países y todos juntos, desde la Patria Grande, parafraseando nuevamente al general: la opción por la liberación.

PORQUE MEDIOS SE EJERCE LA EXPLOTACION

Podríamos redefinir el imperialismo como económico-financiero, concentrado y globalizante,  que avanza en la consolidación y expansión de su propio poder, justamente, sobre la base de apropiarse de lo que es nuestro: nuestras riquezas físicas, naturales y nuestro trabajo. Sobre la cuestión del trabajo vamos a decir que, en nuestros días, se ha impuesto un modelo de deslocalización del trabajo, que se corre hacia las periferias, con patrones de abaratamiento de la mano de obra, de flexibilización laboral, de anulación de derechos sociales.

Sobre la cuestión de las riquezas, vamos a volver al general: “en el traspaso de las riquezas se utilizaron desde la apropiación física hasta el de la remesa de beneficios para las inversiones imperiales”. Para ello se “acudió al empleo de las fuerzas militares, en intervenciones directas o indirectas (observemos lo que sucede en medio oriente), al copamiento de gobiernos o sectores claves del país, a la complicidad de los grupos dirigentes, a la acción sutil de las organizaciones que sirven intereses supranacionales, a los empréstitos que atan cada vez más a los países dependientes”.

Aquí ya tenemos algunas respuestas: si estos son los medios de los que se vale el imperialismo financiero y económico para sustentar su poder sobre la base de la explotación nuestra, entonces, podemos saber, también, cuáles son algunos de los medios de los que debemos privarlos y cuáles las cuestiones que debemos proteger.

EL TRABAJO Y LAS RIQUEZAS

Primero, el trabajo nacional, no sólo las fuentes de trabajo, sino las condiciones de su desenvolmiento. No sólo fronteras adentro, sino, como en todos los planos, a escala regional. Porque como dice el general en la Hora de los Pueblo, “si un país les trae problemas, en la medida que no haya una estrategia común de toda la región, entonces allá va el imperio a realizar su dominación en el país vecino”.

Lo segundo: la defensa de nuestra riquezas, en cuanto a la propiedad de estos patrimonios y en cuanto a la renta de su explotación. Esto incluye la batalla por las 6 áreas petroleras de YPF que ya están a la venta en Neuquén, y las otras 24 que se plantea vender en Santa Cruz, Chubut, Mendoza… Incluye el patrimonio accionario de la Anses, en manos del FGS.

a) el empleo de la intervención militar -por eso tenemos una batalla planteada contra la instalación de una base norteamericana en ushuaia que Macri habilitó y para lo que envió una delegación a EEUU, encabezada por el viceministro Tello. Porque con ella el imperialismo cierra su control sobre la Antártida. Y no podemos desconocer que allí reside la mayor reserva de agua dulce congelada del mundo, además de las riquezas naturales, minerales, hidrocarburíferas, absolutamente estratégicas.

b) el copamiento del gobierno o sectores claves del país. En esto no hace falta aclarar que hemos perdido una batalla. El imperialismo ya colocó a sus empleados en el gobierno, desplegados en cada una de las áreas estratégicas. Tenemos que seguir dando la batalla por recuperar el gobierno y por crear conciencia nacional en esos sectores claves que, más allá de creer que pueden vivir eternamente de las migajas que el poder internacional les devuelve como contraparte por los servicios prestados, debemos intentar que comprendan que no hay espacio en el palacio del poder globalizante para los capitalistas nacionales, de cualquier tipo y envergadura. Más temprano que tarde vendrán también por la porción que aún conservan para sumarla a las arcas de la concentración de la riqueza, el ingreso y el poder mundial. Ellos también, más temprano que tarde, serán despojados y, en este sentido, la lucha de los capitalistas nacionales no es diferente de la nuestra, la de los trabajadores. La inviabilización a la que están siendo empujadas muchísimas pymes y sectores productivos por medio del tarifazo y la apertura importadora es un botón de muestra.

c) la complicidad de los grupos dirigentes: no hablemos ya de los agentes que el imperio ha preparado prolijamente en sus centros de cooptación, llámense Chicago, Harvard, MIT, u otros, o que han terminado de moldear bajo su ala, llámese JP Morgan, Shell, FMI, ONU, o lo que sea. Pero vamos a centrar la preocupación por la complicidad de grupos dirigentes que pudieran infiltrarse en nuestras propias filas. Esto sí nos debe poner en alerta para establecer anticuerpos. Y cómo? No es con el dedo, ni caprichosamente, ni con un peronómetro, o cualquiera instrumento de medición de pureza ideológica. Los hombres y, más, los hombres políticos, han de juzgarse por sus actos. Entonces, una vez que hayamos actualizado y definido claramente los límites de nuestro proyecto y, mejor aun, definido sus objetivos y los medios concretos para alcanzarlos, bastará con la alineación efectiva, a través de la práctica política o, por caso, de la votación en uno u otro sentido, de derminados proyectos que perfilan la dominación o la liberación, para que la divisoria de aguas se determine por sí sola.

d) la acción de las organizaciones que sirven a intereses supranacionales. Y aquí, encontramos el entramado de organismos, como el FMI que ahora vendrá a auditarnos nuevamente, o la incorporación a la OCDE, con intervenciones en igual sentido, cosas que debemos rechazar enfáticamente. Pero también por un conjunto de ONGs, como instrumento más actual, con acciones sumamente sutiles pero igualmente efectivas, que también debemos rechazar y combatir.

e) los empréstitos, la deuda externa. Un mecanismo de dominación por excelencia que, bajo ningún punto de vista, podemos convalidar. […]

Pero sabemos que no hay posibilidad de realizar la justicia social, sin independencia económica y aquella sin soberanía política. Creo, humildemente, que este pequeño aporte con el que espero haber podido contribuir esta tarde, busca arrojar algunas luces que harán la lumbre necesaria sumadas a muchas otras de todos ustedes y de miles de otros compañeros, para la consolidación de la soberanía política y la indepencia económica que son condición necesaria para la realización de nuestro sueño eterno que es, ni más ni menos que la felicidad de pueblo y la grandeza de la Patria. Muchas gracias.

Lee su intervención completa haciendo click en: “LAS RESPUESTAS DEL PERONISMO AL NEOLIBERALISMO”