“…Dicen que ahora viven
en tu mirada.
Sostenlos con tus ojos,
con tus palabras;
sostenlos con tu vida
que no se pierdan,
que no se caigan.
…Dicen que no están muertos
– escúchalos, escucha –
Mientras se alza la voz
que los recuerda y canta.”
Daniel Viglietti

Las declaraciones del presidente de la nación Mauricio Macri nos estremecieron.
Sí, tal vez por el lugar de silenciar, ocultar, negar, el intento por hacer desaparecer…

– Me pregunto si cuando Macri desconoce números, sabe que está negando personas, seres queridos, historias… ¿A quién niega? ¿A quién vuelve a desaparecer? Tal vez a mi mamá, o al papá de mi hermano, de Mariano, o a los papás de Juan, de Marcelo, de Josefina, de Wado, de Victoria, o los papás de Yamila, de Juliana y Rosana, o el papá del Tate y Anita, o del Gurru, o de Rodrigo, o los papás de Lucia y Carlitos o de Horacio…

– Me pregunto si Macri cree que comete un “error” o tal vez un “exceso”.

– Me pregunto si de verdad no se quiere meter en “ese debate”, o si tiene intenciones de generarlo, de engendrarlo, de provocarlo.

– También, ¿por qué no?, me pregunto si Macri es tan insensible, tan frío, tan vacío, como para no sentirse afectado por el genocidio ocurrido en su país, en nuestro país.

– Me pregunto si Macri está haciendo caso a lo que la editorial del diario La Nación le recomendara 12 hs. después de haber ganado el ballotage.

– Me pregunto si Macri quiere proteger a aquellos que le permitieron ser millonario, a él y a su familia, en épocas de terrorismo de Estado.

– Me pregunto si Macri es tan inmaduro, como para pensar que asumiendo la antítesis de nuestro gobierno que durante 12 años y medio logró hacer de las consignas de Memoria, Verdad y Justicia una Política de Estado, se va a consagrar con los odiadores de todos los tiempos.

– Me pregunto si Macri es Macri, o alguien le dice que tiene que decir y hacer cosas tan horribles que nos ponga a todos con ganas de odiar.

No sé si alguna vez tendré la posibilidad de contestarme alguna de estas dudas. Pero de algo no dudo: Hay algo que los argentinos supimos conseguir a lo largo de nuestra democracia, ponderarla.
Tengo la certeza sobre lo irreversible: pudieron hacer desaparecer sus cuerpos, pudieron demonizarlos, pudieron negarlos, pudieron desconocerlos…

Pero hay algo que jamás van a poder hacernos dudar: en sus ejemplos de lucha y coraje anida la verdadera construcción de la patria liberada. El amor vence siempre.

Con la patria liberada volverán, y con ellos tod@s nosotr@s.
Por él, por ella y por ellos, luchamos para vencer.

FB de Fernanda Raverta