Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica.

Esto afirmaba Salvador Allende el 2 de diciembre de 1972 a los jóvenes universitarios de Guadalajara, México. En un discurso memorable, nos recuerda que también hay jóvenes viejos y viejos jóvenes. Son jóvenes viejos, afirma Salvador, quienes ven en la universidad solo una forma de progreso personal, de prestigio técnico, arquitectos que no piensan en los millones de viviendas que nos faltan, médicos que no quieren entender que la salud se comercia y que hay compatriotas que no pueden comprarla, también maestros que no se inquietan por los niños no incluidos al sistema educativo.

¿Cómo la juventud no sabe que su propio porvenir está cercado por la realidad económica, que marca los países dependientes? Porque si hay algo que debe preocuparnos, también, a los gobernantes, es no seguir entregando cesantes ilustrados a nuestra sociedad.

Razonaba sobre el capitalismo liberal que cercaba al continente, países ricos los nuestros, con sociedades pobres y estados forzados al endeudamiento. Cerraba aquel discurso afirmando que no había tropas de ocupación ni aviones surcando el cielo Chileno, pero había un bloqueo económico que impedía el desarrollo social. Sin embargo faltaba menos de un año para que los aviones sobrevuelen la plaza y las bombas cayeran sobre el Palacio de la Moneda, menos de un año para el golpe de estado que finalizaría con su vida. Ese mismo 11 de septiembre de 1973, en su último discurso afirmaría:

¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Ayer, 11 de septiembre de 2016 el Pueblo Chileno se manifestaba en un nuevo aniversario de aquel golpe. La niña de la foto, aún una semilla, parece comprender cabalmente aquellas últimas palabras.

 

Discurso a los Jóvenes en Guadalajara:

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