Cada 7 de Junio Día del Periodista, asistimos a un ritual que, de tan transitado, se ha ido naturalizando hasta horizontes impensables. En cada radio, en cada programa televisivo, multitud de oyentes o televidentes saludan con reverencia a conductores varios que, poniendo voz engolada, se comienzan a pavonear saboreando el caliz sagrado de sentirse queridos por un público al que creen le hacen un gran favor día a día.

Y entonces comienza la parte más divertida de la función.

Gracias por este reconocimiento, dicen los agasajados, que se lo debemos a una profesión cimentada en la trayectoria de grandes hombres como fueron entre otros, aclaran, Mariano Moreno, el primero, y Rodolfo Walsh, tal vez el mejor de nosotros.

E inmediatamente despúes y sin solución de continuidad, abren el portal de noticias del grupo de medios más concentrado y empiezan a tirar títulos y a opinar sobre informaciones construídas desde los intereses económicos más rancios que no conocen de patria ni bandera.

Moreno queda muy lejos en la historia, muchachos, como para que ustedes se vean reflejados en él. Moreno es de la época en que fundar un diario (en Argentina y en muchos otros lugares del mundo) era crear una herramienta política e ideológica para militar positivamente a favor de una revolución. Moreno entendió muy bien que:

Los pueblos nunca saben, ni ven, sino lo que se les enseña y muestra, ni oyen más que lo que se les dice

Por eso Moreno fue un periodista militante (Mitre también lo fue al fundar esa tribuna doctrinaria que sigue siendo el diario La Nación) , no era un tibio, no era un fomentador de sentido común chato para las clientas de peluquería. Eso vino mucho después.

Y de Walsh, ni hablemos. Desde hace muchos años el periodismo dejó para algunos pocos la tarea central que hace a la profesión y que es la de investigar, que Walsh hizo como ninguno. Pero investigar en serio, buscando temas (que no sean cómodos, que interpelen a los poderosos de verdad, que no se limiten a cierta corrupción en el Estado y dejen pasar la enorme corrupción privada que es la columna vertebral del sistema económico que rige el mundo, que se enfoquen en los más poderosos no en los pichis), construyendo hipótesis de trabajo que luego hay que apuntalar con datos, hechos y testimos que corroboren esos datos, para luego presentar la investigación en forma creativa y, por sobre todo, atractiva para los públicos.

Que muchos periodistas, desde una postura sumisa con los verdaderos dueños del poder y prepotente para con los desclasados y más humildes, se referencien en Walsh implica también que se olviden del compromiso verdadero, que desde el periodismo y la literatura, éste tuvo para con la realidad de su tiempo, que lo llevó a escribir en su último texto:

…sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.

Por eso para el próximo 7 de Junio no nombren más señores periodistas a Mariano Moreno y a Rodolfo Walsh como sus mentores, salvo que tomen conciencia que su trabajo no es más ni menos que intentar lidiar todos los días, esforzádamente, honestamente, con ese escurridizo objeto que es la Verdad.